martes, 28 de abril de 2015

Gnocchi

En la entrada de este martes os voy a explicar una manera nueva de preparar gnocchi.



Estos podéis hacerlos en casa, pero habiendo tantos sitios donde los preparan estupendamente yo siempre tiro por esta fácil solución.

Aunque los gnocchi son un plato tradicional muy apreciado en Italia y gran parte de Sudamérica, a donde lo llevaron los emigrantes italianos, su origen no es muy antiguo. Como curiosidad parece ser que fue Alessandro Volta, el famoso físico italiano, el que se atrevió a cultivar por vez primera la patata en Italia, allá por la segunda mitad del XVIII.


Volta, consciente de las ventajas para la alimentación de este tubérculo, tan versátil en la cocina, regaló algunos plantones de patata a su amigo Vincenzo Virginio, agrónomo responsable de la difusión del cultivo por toda la región.
Al principio se llamó “meli di terra”, nombre que han conservado los franceses, manzana de tierra, o “tartifole”, como se podía ver anunciada en los mercados de Turín en 1803. El nombre patata, “patate” en italiano, es en realidad una confusión entre el término original americano, papa, y el de otro tubérculo emparentado, la batata.
De la patata a los gnocchi hay un paso breve. En el Piamonte italiano es un plato con muchas interpretaciones. En algunos lugares se añaden claras de huevo a punto de nieve a la masa. En Cuneese se usa harina blanca y de trigo sarraceno para su elaboración. En Val d´Ossola se usa harina de centeno y de castaña. Incluso en el sur de Italia se prepara una pizza de patata.
La forma más tradicional de prepararlos es a los cuatros quesos o como a mi más me gustan al “burro e salvia”.

Vamos con la receta,
Para empezar freiremos unos salchichas a las que le habremos quitado la piel. Esto hace que queden mucho más crujientes. 

Una vez fritas, las retiraremos y en la misma cazuela añadiremos espinacas frescas. Poner todas las que quepan ya que estas reducen un montón.


A continuación yo pongo tomates confitados, que una entrada de mi blog ya podéis haber visto. Si no tenéis estos tomates añadir tomate fresco pelado y desprovisto de sus semillas. Sofreír un rato y añadir finalmente los gnocchi que habíais hervido previamente.




La cocción de los gnocchi es muy rápida. Cuando el agua este hirviendo, añadir un puñado de sal y cuando rompa de nuevo el hervor tirar los gnocchi. A medida que estos vayan subiendo a la superficie retirarlos con una espumadera.


 Ni que decir tiene que un buen parmesano rallado al momento, será el colofón para esta preparación.
( de nuevo un pareado )

Salute !!!

martes, 21 de abril de 2015

Saltimbocca alla romana




No se, si de nuevo me estoy metiendo en berenjenales ?

Siempre he comentado que los italianos son muy poco abiertos a que se hagan sus platos de una manera diferente a la que ellos están acostumbrados. Y no por ello les quito la razón.

El plato que hoy nos ocupa es la Saltimbocca a la romana. Un plato del Lazio, que estará presente en la mayoría de las trattorias romanas. Sus principales ingredientes a parte de la carne son la Salvia, el vino blanco y el prosciutto San Daniele.

Hablemos un momento de la salvia

         Salvia. Ilustración Juliet Pomés

La salvia  ( Salvia officinallis) está  considerada como una de las plantas aromáticas más importantes del mundo, aunque poco utilizada en España. Su trascendencia dentro de la cocina de la cuenca mediterránea es crucial. Hay que resaltar especialmente su cometido dentro de la cocina italiana y francesa.

Dentro del conjunto de especias o plantas aromáticas, la salvia se puede considerar como una hierba de gusto áspero y picante y de aroma muy fuerte, lo cual nos obligará a utilizarla con moderación.

Sus hojas, tanto frescas como secas, pueden ser utilizadas, por ejemplo, en ensaladas, sopas, pastas, platos de verdura, legumbres, carne, pescado, arroz o quesos. Esta hierba forma parte de numerosas salsas o preparados.

Entre las numerosas preparaciones podemos destacar su participación en preparados como el bouquet garni y en las hierbas de Provenza. También se utiliza habitualmente para dar sabor y aroma al aceite y al vinagre.

Y hagamos mención también del Prosciutto San Daniele.



Los cerdos apropiados para la preparación del Prosciutto de San Daniele deben provenir de una de las once regiones del Norte y Centro de Italia autorizadas (desde Piamonte hasta Molise) y criados en el lugar. Las razas preelegidas deben ser Large White o Landrance, que se pueden combinar con la raza Duroc. . El peso medio de cada animal no debe ser inferior a los 160 Kg. y la edad no debe ser inferior a los nueve meses.

El secado se debe realizar con agentes naturales, en ambiente ventilado, para facilitar la fijación de la grasa que, en algunos casos, puede realizarse dos veces. Esta operación precede la curación, que se efectúa en un ambiente idóneo: cuartos grandes, dotados de ventanas altas y estrechas, colocadas sobre el lado expuesto a la dirección norte-sur para favorecer la correcta ventilación y un adecuado recambio de aire. Los Prosciutti se cuelgan en sentido vertical en clavos colocados en los soportes y se atan a la altura de la pezuña. El tiempo de curación varia según la clasificación por peso, pero el mínimo previsto es de 13 meses.



Lo he tomado en Italia o bien en popietas, donde el jamón y la salvia irán enrollados dentro a modo de nuestros flamenquines o bien con un palillo atravesando el jamón y la salvia. No se cual es la más ortodoxa, pero yo voy a explicar como yo la preparo.

Su nombre viene, según dicen, de "saltar en boca" ya que por su suculento sabor no puedes parar de comerlo, y te salta a la boca cada bocado.



Para empezar, haremos unos filetes delgados de solomillo de vacuno, los salpimentaremos y enharinaremos someramente.



En una sartén con un poco de aceite, los marcaremos y retiraremos.

En esa misma sartén añadiremos un buen trozo de mantequilla y añadiremos una buena cantidad de hojas de salvia, a continuación añadiremos un chorro de vino blanco, y cuando haya reducido y evaporado el alcohol añadiremos de nuevo los filetes que teníamos reservados. Les daremos vuelta a los filetes y encima de cada uno pondremos una loncha de jamón serrano, aunque el Prosciutto San Daniele es delicioso yo he españolizado la receta con un jamón ibérico.



Y ya nada más que tiene que ser emplatado.


Se puede acompañar con puré de patatas o con unas patatas torneadas al vapor. O con cualquiera de los tantos "contorni" que tiene la "cucina italiana".

martes, 14 de abril de 2015

Estofado de Sepia con guisantes y alcachofas


Varios son los nombres que recibe la sepia ( Sepia officinalis) en nuestra geografía, Jibia, Choco, Cachón.




Pertenece al orden de Sepiida. Es un molusco cefalópodo decápodo, es decir tiene diez tentáculos. Vive en el fondo de los mares poco profundos de arena o sedimentos en donde se entierra parcialmente, aprovechando igualmente las hierbas acuáticas y las algas. Habita en zonas cerca de la costa hasta los 150 m.

Se alimenta de peces, moluscos y crustáceos como cangrejos y camarones.

Su tinta en lugar de ser negra como la de los calamares, es de color sepia, de ahí viene su nombre. Está muy bien adaptada para nadar entre dos aguas, actividad que practica intensamente, siempre en posición horizontal.

Y como dato curioso diré que posee, al igual que su pariente el pulpo, tres corazones.

Una vez que ya he dado a conocer al cefalópodo, vamos a por la receta que hoy nos ocupa.

Es mejor que en la pescadería os limpien bien al bicho, ya que de hacerlo en casa esta puede quedar hecha unos zorros. Decir al pescater@ que os guarde la "salsa" que corresponde al bazo del animal, y se encuentra al lado de la bolsa de la tinta, que no necesitaremos para esta elaboración.



Hacer trozos tanto con el cuerpo como con los tentáculos trozos  de no más de un par de centímetros. Limpiar las alcachofas, dejando sólo los corazones, trocearlos en el 6 u 8 trozos dependiendo del tamaño, y dejarlos en remojo con agua y perejil. Cortar una cebolla en fina juliana y desgranar los guisantes.

Esta será la "mise en place" del estofado.

Empezaremos calentando mucho una cazuela, a ser posible de hierro colado. Cuando esta esté muy caliente añadiremos en seco la sepia. Esta al principio se pegará a la cazuela, pero al poco tiempo, los trozos se soltaran. Señal que la sepia ya está cocida. Esta operación no durará más de uno o dos minutos a lo sumo. Retirar la sepia de la cazuela y reservar.



A continuación, bajaremos un poco el fuego, añadiremos un chorretón de aceite de oliva y pocharemos con un poco de sal la cebolla. Cuando esta ya esté caída añadiremos las alcachofas y cubriremos la cazuela unos cinco minutos removiendo de vez en cuando.



Transcurrido este rato añadiremos la "salsa" de la sepia y daremos un par de vueltas al guiso.



Por último añadiremos la sepia que teníamos reservada y los guisantes. Cubrir de nuevo la cazuela y en unos 8 o 10 minutos el estofado ya estará hecho.



Y ya podréis servirlo y acompañarlo del vino que más os guste.


Nosotros lo hicimos el sábado con un "Corimbo" Bodegas La Horra D.O. Ribera de Duero. Perfecto !!!


martes, 7 de abril de 2015

"El Cachopo" vs. "Escalopa Cordon Bleu"



El Cachopo, es uno de los buques insignias de la cocina asturiana y como tal habrá que tratar con respeto.

Se conoce también por otros nombres, quizá más habituales como la “Escalopa Cordon Bleu”, los “San Jacobos” o los comúnmente caseros “libritos de jamón y queso”.

Parientes del Cachopo son también los Flamenquines y la Saltimboca.

Pero “El Cachopo” es el hermano mayor de todos ellos.

Ya en un capítulo anterior, hablaba de la Escalopa a la Milanesa, pues bien el “Cachopo” más ortodoxo no es más que una escalopa a la milanesa rellena de jamón y queso, aunque se puede rellenar también de otros productos como pimientos, espárragos e incluso le he visto alguna vez añadir anchoas.

Pero la espectacularidad del “Cachopo” está en su gran tamaño. Es una pieza que a menos de ser Carpanta, se compartirá como mínimo con cuatro o cinco personas.
Para ello le pediremos al carnicero, que de la parte más ancha de la cadera nos parta un  filete, y antes de llegar al corte final haga otro corte, llegando si, este segundo corte, al final. Con ello habremos conseguido tener un filete doble, apto para introducir en él el relleno.



Aconsejo, como peso, el kilo de carne y un tamaño no inferior a los 40 cm. Vamos, casi como una almohada. Cuanto más grande mejor !!!

Salpimentaremos bien el filete y lo rellanaremos de finas lonchas de jamón ibérico ( no demasiado curado, aquí la paletilla de ibérico funciona muy bien ) y de un queso fundente un Afuega il pitu sería excelente, pero se cualquier queso cremoso funciona.




Una vez rellenado el filete lo pasaremos primero por harina, luego por huevo batido y posteriormente por pan rallado. Yo acostumbro, una vez empanado, pasarlo una segunda vez por huevo y pan rallado. Ahora es importante, que seque bien, para ello lo guardaremos en la nevera un mínimo de una hora.



Llegó el momento de freírlo. Nos hará falta, ni que decirlo, una sartén de buen tamaño, la cual calentaremos y añadiremos una buena cantidad de aceite de oliva virgen extra. Procuraremos que el aceite esté caliente pero no en exceso. Y llegó el momento de depositar sobre este oro líquido el “Cachopo”. Unos diez minutos por cada lado. Sacar de la sartén y depositarlo sobre papel absorbente.




Un acompañamiento de patatas a lo pobre, unos pimientos del piquillo salteados y a disfrutar !!!

martes, 31 de marzo de 2015

Improvisar en la cocina !!!



Los que vais siguiendo, conocéis ya algo de mi recetario, pero la cocina, también es improvisar.

Y hoy este capítulo tratará de ello.

Qué hacer un domingo, que no hay mercado, y tienes que recurrir al súper de la esquina para preparar comida para 4?
Esto, fue lo que el pasado domingo sucedió en casa.
No esperaba visitas, pero mi hijo me llamó para decirme que podríamos salir a comer algo por ahí, con su mujer y su recién nacida hija.
Cómo vamos a ir a comer por ahí con una niña de un mes !!! Ya os haré yo algo en casa ! También vendrá el Padrino. No importa, me las arreglaré !

No le he dicho antes, eran casi las dos de la tarde !

Tenía en la nevera una sepia de escaso cuarto de quilo, sin limpiar que me la guardaba para la cena. Ya está ! Con esto les hago un arroz.

En el súper (24h) compré unas alcachofas, unas cebolletas, un pimiento verde y un tomate. No tenia ni un tomate en casa ! Si tenía arroz.
Caldo para el arroz !
Aneto de pescado 1 brick.

A improvisar, escudriñé por la nevera y aparecieron unos ajos tiernos. Bien ! Para el arroz.



Ante todo, preparar bien lo que se necesita, limpiarlo y prepararlo.

Y luego a preparar ese arroz



Empecé friendo unos ajos picados finos, a los cuales añadí esa sepia, añadí cebolleta cortada fina, pimiento verde, los ajetes tiernos, y posteriormente las alcachofas. Cuando ya estuvo todo bien sofrito, una cucharadita de pimentón, el tomate que había rallado y la salsa de la sepia, que da un sabor extraordinario !

2.30 PM



Sofreí el arroz en el sofrito y añadí caliente el caldo de Tetrabrick

Quince minutos al fuego, los primeros 5, a fuego alto, los otros 10 ya más despacio.

Finalmente, la paella en el horno a 220 grados 5 minutos.

3.00 PM

A Comer !!!




A grandes males, grandes remedios !!!

Aún me dio tiempo para ir a comprar vino y un Tortel relleno de cabello de ángel  ( el clásico de los domingos)



Sintiéndolo mucho, hoy no habrá notas históricas !



Sólo los grandes invitados !!!

Este post, también es bastante improvisado !!!



martes, 24 de marzo de 2015

Giovanni Bellini, Vittore Carpaccio y Giuseppe Cipriani





Estos tres personajes están unidos entre si por las representaciones gastronómicas creadas en el Harry's Bar de Venecia.

- Ha pasado ya mucho tiempo desde aquella tarde de 1930, en plena crisis económica mundial, cuando Giuseppe Cipriani, desde la barra del Hotel Europa de Venecia, vio entrar a Harry Pickering junto a su tía y al amante de ésta. Tres clientes estadounidenses que hablaban poco, apenas salían del hotel y que, aunque precisamente el motivo del viaje era tratar el alcoholismo de Harry, pasaban las mañanas en la terraza y las tardes bebiendo los cócteles que preparaba el barman. Giuseppe Cipriani era barman desde hacía poco tiempo. Siempre había trabajado de camarero en restaurantes, pero su nuevo jefe le había dicho que su futuro estaba detrás de una barra porque sabía encontrar siempre el tono justo en el trato con el cliente.

Meses más tarde, cuando vio durante varios días a Harry sentarse sólo en la barra, más taciturno todavía que de costumbre y sin la intención de pedir alcohol, no pudo evitar preguntarse qué había ocurrido. Pese a su curiosidad decidió esperar hasta que Harry le hablara. Le contó que su tía se había largado con su amante sin avisar y le había dejado en Venecia lleno de deudas que no podía saldar. Había pensado en escaparse, en huir de Italia dejando todas las deudas con el hotel pendientes, pero no era capaz, así que simplemente dejaba pasar el tiempo esperando encontrar alguna solución. Unos años antes, en San Remo, Giuseppe había tenido ya una mala experiencia con un cliente al que dejó dinero y no volvió a ver, pero Harry le inspiraba confianza y decidió prestarle casi todos sus ahorros: 10000 liras de la época. Con este dinero y con la promesa de devolvérselo, Harry pudo saldar todas sus deudas y regresar a Estados Unidos.

    Ernest Hemingway en Harry' Bar

Pasado casi un año, Giuseppe había perdido la esperanza de volver a ver su dinero, sin embargo, una tarde de febrero de 1931, Harry Pickering entró por la puerta del bar del Hotel Europa. Su propósito no era únicamente devolver a Giuseppe el dinero prestado y cumplir su palabra, sino darle 30000 liras más en señal de agradecimiento. Con este dinero Giuseppe pudo llevar a cabo su sueño de abrir su propio bar en la calle Vallaresso, cerca de la Plaza San Marcos, céntrico pero sin paso de turistas. En honor a su amigo le llamó “Harry´s Bar”. Desde entonces se ha convertido en un lugar de culto y en centro de atracción. Por él han pasado artistas como Ernst Hemingway, Somerset Maughan, Orson Welles, Maria Callas, Truman Capote o Charles Chaplin. En la barra del Harry´s, local que conserva su estética original y decadente, destacan sus dos creaciones más conocidas: el cóctel bellini y el carpaccio.

                       Retrato del Dogo Loredano. Giovanni Bellini

Giovanni Bellini
(Venecia, Italia, h. 1430 - 1516) Pintor italiano. En la pintura italiana de la segunda mitad del siglo XV alcanzó especial renombre Giovanni Bellini, impulsor de la escuela veneciana y famoso pintor de madonnas, que creó un lenguaje pictórico basado en la fusión de la figura humana con el paisaje, dando gran importancia a la luz y al colorido.

También llamado Giambellino, nació en el seno de una familia de pintores; su padre, Jacopo, dibujante y discípulo del florentino Gentile da Fabriano, desempeñó un importante papel como introductor de la estética renacentista en Venecia. Su hermano Gentile fue un importante retratista que colaboró con él en la decoración del palacio ducal e incluso viajó a Constantinopla a retratar a su sultán.

Las primeras obras de Bellini, realizadas con la técnica del temple, salieron del taller paterno, lugar de aprendizaje, trabajo y formación hasta que marchó a Padua, hacia 1460. Allí conoció al pintor Andrea Mantegna, su futuro cuñado, de quien aprendió a dominar el dibujo, como puede verse en Oración del huerto de los olivos, y a quien a su vez enseñó la luz de la escuela veneciana. Bellini era por entonces un gran paisajista, virtud que transmitió años después a los discípulos de su taller. Hacia mediados de la década de 1470 pintó el famoso políptico de San Vicente Ferrer, en la iglesia de los Santos Juan y Pablo de Venecia. En esos años murió su padre, cuyo taller dirigió desde entonces Giovanni.

La llegada a Venecia del pintor siciliano Antonello da Messina, conocedor de la técnica del óleo utilizada en Flandes por Jan van Eyck, permitió a Bellini profundizar en aquélla y desarrollar mayores virtuosismos que con la utilización del temple, como en su Transfiguración del museo napolitano de Capodimonte. A principios del XVI, su relación con discípulos como Tiziano lo hizo suavizar su pintura, perdiendo los rasgos angulosos de Mantegna (Madonna de Brera, en Milán). Murió en 1516, en su ciudad natal, dejando en marcha la escuela veneciana, de amplia resonancia durante todo el Cinquecento.


                     Bellini Original Harry's Bar

Como empezaba diciendo, Giuseppe Cipriani fue el creador de esta bebida en el Harry’s Bar de Venecia en 1945, catorce años después de abrir este pequeño local en el borde del Gran Canal, no lejos de la Plaza de San Marcos. Cipriani dedico su cóctel al pintor veneciano del siglo XV, Giovanni Bellini, debido a la tonalidad rosada de la bebida y la afición del pintor por usar rosas en sus lienzos.

Aficionados de todo el mundo peregrinan a la cuna del Bellini para probar la receta original. Los melocotones  blancos (paraguayas )se consiguen en temporada en Italia a partir de mayo hasta septiembre, y sólo con esos melocotones se preparará dicho cocktail, haciendo un puré con ellos y azúcar y añadiendo 2/3 partes de Proseco. He visto auténticas barbaridades preparando este cóctel, la más común de ellas partiendo de zumo de melocotón en conserva.

    Visiones de San Agustín. Vittore Carpaccio

Vittore Carpaccio
(Venecia, 1460-id., 1526) Pintor renacentista veneciano. Las principales creaciones de este pintor de la escuela veneciana son los cuatro ciclos dedicados a santa Úrsula, san Jerónimo, la vida de la Virgen y la vida de san Esteban, algunos de ellos actualmente dispersos o desaparecidos. Gentile Bellini (1429-1504) y Antonello da Messina (1430-1479) fueron los pintores que mayor influencia ejercieron sobre la obra de Carpaccio, cuyas creaciones se caracterizan por el interés en la realidad circundante y por un elevado detallismo. La introducción de Venecia en sus escenas lo convierte en el primer gran pintor de vedute (vistas), tema pictórico relativo a dicha ciudad que gozó de gran popularidad y tradición posterior. La recuperación de Carpaccio en el siglo XIX se debió al influyente crítico británico John Ruskin, quien admiró la precisión en el estudio de la arquitectura y la luminosidad en la representación de la atmósfera presente en las creaciones del veneciano.


Parece ser que el carpaccio nació a raíz de la visita que la condesa Amalia Nani Mocenigo hizo al Harry´s Bar. La condesa le contó a Giuseppe que su médico le había diagnosticado anemia y le había prescrito una dieta a base de carne cruda. Cipriani entonces, cortó unas finas lonchas de ternera cruda y las condimentó con una crema a base de mayonesa, leche, limón, salsa Worcester y sal. Bautizó al plato con el nombre de carpaccio, en honor a su admirado pintor del Quattrocento, del cual se celebraba una exposición en Venecia por aquellos días y cuyos tonos rojizos le fascinaban. El Harry`s Bar debe de ser el único sitio donde todavía son fieles a esta fórmula, con mínimas variaciones, tan alejada de los carpaccios que sirven los restaurantes hoy en día.

   Carpaccio Harry's Bar

Mi fórmula de aderezo del Carpaccio, es bastante parecida a la del Harry's Bar. Yo hago una emulsión con mostaza de Dijon, limón y aceite. A continuación le añado Salsa Worcestershire (Perrins). Consigo una textura de mayonesa sin poner huevo.
Me gusta añadir por encima unas hojas de rúcula que habré aliñado con aceite y limón, y unas lascas de Parmiggiano.

  Mi Carpaccio


martes, 17 de marzo de 2015

Vol au vent de lenguado y gambas, Salsa Mornay

    
     La libertad guiando al pueblo Eugène Delacroix 1830

Esta receta tiene tres puntos en común y un legendario restaurante parisino, Le Grand Véfour.
Los protagonistas son primero el insigne cocinero Marie Antoine Carêne, creador del vol au vent, un ilustre cliente del restaurante  Le Grand Véfour, el Conde Charles de Mornay y por último la relación de este con el insigne pintor Eugène Delacroix.




Marie Antoine Carêne

Carêne es uno de los más grandes cocineros de la historia, Marie-Antoine Carême -quien, aunque su nombre parezca indicar otra cosa, fue un varón nacido en París en 1783 y fallecido en la misma ciudad en 1833- inventó, entre otras muchas cosas, esos pastelitos de hojaldre rellenos antes tan frecuentes en aperitivos y cócteles y hoy casi olvidados llamados, en español, volovanes, del francés vol-au-vent.

Al parecer, un día este maestro cocinero, que trabajó para el príncipe de Talleyrand, el zar Alejandro I, el que luego sería Jorge IV de Inglaterra, el príncipe Sterhazy y el barón Rothschild, tuvo la idea de hornear unos pastelillos usando una masa de hojaldre en lugar de la habitual pasta brisa; cuando salían de horno, uno de sus ayudantes, admirado de la ligereza de esa pasta, exclamó: "elle vole au vent!" (¡vuela al viento!), de donde procede su nombre actual.

                  
                  Retrato de Charles de Mornay por Eugène Delacroix

El Conde Charles de Mornay

Era un político francés, diplomático y coleccionista de arte, de hecho era una de los clientes habituales de Le Grand Vefour y el restaurante le brindó el nombre de una de las salsas creadas en sus cocinas.
Mantuvo una estrecha relación con Eugène Delacroix con quien a instancias del nuevo rey Louis Philippe, y con el consejo de la amante de Charles de  Mornay , Mademosielle Mars, partieron  de viaje juntos al norte de África.

La amistad con Delacroix durará hasta la muerte del artista. De su participación conjunta en la misión de Marruecos, Delacroix realiza un álbum de acuarelas que se lo regalará a su amigo el conde de Mornay y que so lo llevará a Estocolmo donde posteriormente fue destinado.



Y finalmente el legendario restaurante le Grand Véfour Situado en los preciosos jardines del Palais Royal, que abrió sus puertas en 1784 de la mano de Antoine Aubertot con el nombre de Café de Chartres. En 1820, fue adquirido por Jean Véfour que tras un breve periodo de tiempo se lo vendió a Jean Boissier, aunque el nombre de este restaurante permanece hasta nuestros días.
El local estuvo cerrado de 1905 hasta 1947, y en su reapertura, fue Jean Cocteau quien diseño la carta del menú. Desde sus inicios un nutrido y selecto público acudió a sus salas. Bonaparte, Balzac, Víctor Hugo, Malraux o Colette y la Bella Otero al igual que el Conde de Mornay.



Y vayamos ahora a la receta de este vol au vent de lenguado y gambas con salsa Mornay.

Para empezar haceros con unos volovanes de buena calidad, mejor encargárselos a una pastelería de vuestra confianza.


Empezaré diciendo que la salsa Mornay, es una bechamel a la que se añade unas yemas de huevo y queso rallado. Yo utilizo Cheedar.
Marcaremos en una sartén muy levemente unos filetes de lenguado y reservaremos. A continuación en esa misma sartén pocharemos una escalonia picada muy fina, añadiremos unos champiñones también finamente picados y flambearemos con Pernod ( se puede utilizar cualquier tipo de anís ) añadiremos unas colas de gambas peladas que retiraremos del fuego tras una muy leve cocción.
Es la hora de rellenar los volovanes, alrededor de ellos pondremos los filetes de lenguado y en el centro la "duxelle" (farsa) de gambas y champiñones. Cubriremos con la salsa Mornay e introduciremos en el horno a 200 grados hasta que tome algo de color.
Colocaremos sobre el plato de servir y añadiremos, si se desea, más salsa alrededor.



Un vino blanco de Borgoña, sería un gran aliado para acompañar tan histórica receta.